Los bancos lideran el proceso de cierre de oficinas. – La red de sucursales se reduce en 1.577 en 2009.

La resaca que el desplome inmobiliario ha dejado en el sector financiero está siendo bastante peor que la propia crisis. Ahora que las ventas empiezan a repuntar y el descenso de precios ha tocado fondo, la herencia que ha dejado el parón del ladrillo en los bancos y cajas está revelando su verdadero rostro a modo de más morosidad, más pérdidas y, por extensión, más provisiones. Lo que incide a la baja en los márgenes de las entidades. Según ha publicado hoy el Banco de España, los créditos de dudoso cobro concedidos a las inmobiliarias han rebasado al cierre de 2009 la cota psicológica del 10% por primera vez desde que arranca la serie histórica en 1999.

Miguel_Angel_Fernandez_OrdonezMiguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España

Además, según cálculos del Banco de España, esta cifra va a aumentar en los próximos meses a medida que los 62.300 millones vinculados al sector de la construcción, aunque no todos de inmobiliarias, que ahora están bajo el epígrafe de subestándar -aquellos que presentan alguna debilidad que puede degenerar en pérdidas- pasen a ser impagados. En este sentido, si a los créditos concedidos a las inmobiliarias se les suman los 130.435 millones que hay en préstamos a las constructoras, la mora se reduce levemente hasta el 9,6% a finales del pasado año frente al 8,5% del tercer trimestre. Con estos parámetros, según reveló la pasada semana el director general de Regulación del organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez, los bancos y cajas se juegan 105.000 millones con el ladrillo, que supone el 5,7% de todos los créditos concedidos a empresas y familias. Llama la atención que, frente al elevado número de impagos entre las empresas dedicadas a construir viviendas, la morosidad en los préstamos para comprar una casa ha bajado en los tres últimos meses de 2009 unas décimas hasta al 2,83%.

Por culpa del impacto de la crisis inmobiliaria en la banca y el final de un ciclo de crecimiento económico basado en el ladrillo, el sector financiero español afronta una severa reestructuración. No obstante, hasta la fecha, esta reforma solo se ha traducido en la reducción de la red de oficinas, aunque tanto el organismo supervisor como el Gobierno están metiendo prisa para acelerar el proceso de fusiones entre cajas y completar el círculo. De momento, bancos y cajas han cerrado a lo largo del pasado ejercicio 1.577 sucursales, con lo que el total de oficinas en España baja a 44.085. De este millar y medio menos de locales que han desaparecido durante 2009, 783 pertenecían a las cajas, lo que equivale a un recorte del 3,13% hasta un total de 24.202. Los bancos, de su lado, han cerrado 740, un 4,74% menos, con lo que a cierre del año contaban con un total de 14.840 sucursales.

EL PAIS

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